Principales novelistas realistas europeos del siglo XIX

Aunque el adjetivo áureo no se ha empleado para denominar a los novelistas realistas y naturalistas de la segunda mitad del siglo XIX, bien se podía emplear. Dífícilmente vamos a  encontar un período en el que la novela ocupe la cota más alta en este género.

De la narrativa romántica al realismo europeo

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Realismo y naturalismo en la novela española del siglo XIX Félix Rebollo Sánchez

Durante la segunda mitad el siglo XIX se produce uno de los hechos más significativos en el arte de narrar. El florecimiento de la novela es tan deslumbrante que bien puede considerarse como áurea, no solo en España, sino también en el resto de Europa. El apogeo es de tal calibre que no se puede entender sin nombrar la palabra burguesía; esta es quien protagoniza la novela realista, y, al mismo tiempo, la destinataria. Pérez Galdós escribió que “la grande aspiración del arte literario en nuestro tiempo es dar forma a todo esto”. El rechazo a lo romántico es algo emblemático, se sustituye por el término realismo. Los novelistas emplean “técnicas y formas narrativas” que servirán como estandarte. Así se inmiscuyen en reflejar la realidad social de manera exacta; lo subjetivo debe quedar al margen, es lo que se ha denominado  objetividad o “narración objetiva”, casi siempre en tercera persona.  Esto no quiere decir que vaya en contra del punto de vista omnisciente cuando el autor anticipa lo que va a ocurrir, opina, juzga a los personajes. Además utilizan un lenguaje sencillo para que el lector no encuentre dificultades y se refleje el habla de los diferentes grupos sociales. Las técnicas narrativas naturalistas son semejantes, pero llevadas al extremo y con el máximo rigor. La idea stendhaliana que concebía la novela como un espejo que se pasea a lo largo del camino es el signo característico del llamado realismo.  Clarín elige a Balzac como “el más a propósito para reproducir impresión de realidad en la novela”.

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