Una obra para el debate: El coronel no tiene quien le escriba

Hace ya un tiempo que García Márquez nos dejó para la posteridad algunas perlas por si nos servían para la creatividad. Una obra para el debate.

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Cross universitario de la U. Alfonso X el Sabio

Este cross por la voluntad de los organizadores se ha denominado el de la solidaridad por el último “tifón” acaecido hace poco tiempo. Este año hubo más participantes tanto de hombres como de mujeres, lo cual es una alegría. Ya desde primera hora íbamos llegando para adquirir el “chip” y el número, para después despojarnos de los atuendos para prepararnos  con  los típicos estiramientos y el corretear por el campo para inspeccionar el terreno. Fue un día ideal para el cross, aunque en la sierra se veían nubarrones sin que llegaran a descargar.Caras conocidas y nuevas nos saludamos con la ya sonrisa típica de los atletas. Es la comunión entre todos, y una máxima que se percibe: el respeto, la solidaridad y el aplauso, se cual sea el tiempo que tardes.

Cross de la U, Alfonso X el Sabio, 30 de noviembre de 2013

Cross de la U. Alfonso X el Sabio, 30 de noviembre de 2013. Calentando antes del inicio

Ha sorprendido que el cross femenino no lo ganara la que siempre lo hace: B. Esteban de San Lorenzo de El Escorial de la Universidad Politécnica a pesar del esfuerso que hizo en los últimos 200 metros. El primer lugar lo alzanzó Adriana de la Universidad Complutense.Fue el comentario de los corrillos.

Desde aquí un aplauso a los organizadores por el esfuerzo que año tras año intentan perfeccionarlo. Este incluso con masajistas al inicio y al final del recorrido. Felicitaciones y   agradecimientos a los/as masajistas que me atendieron tanto en el calentamiento-fue novedad- como al final.

Cross de la solidaridad de la Universidad Alfonso X el Sabio, noviembre, 2013

Cross de la solidaridad de la Universidad Alfonso X el Sabio, noviembre, 2013. Minutos antes de comenzar

Misa del Gallo en Los PP. Paúles

Este año he ido a “la misa del gallo” a la Basílica-Parroquia Virgen Milagrosa que regentan los PP. Paúles en la calle García de Paredes 45, precisamente donde recibió “la semilla divina” san Josemaría (“el Padre” para los del OPUS) en unos ejercicios espirituales. Sorpresa agradable al contemplar a doce personas-cinco mujeres y siete hombres- negras, llenas de fe, venidas de Uganda según nos dijo el párroco que contribuyeron con sus cantos-en forma de coro- a imbuirnos de más espiritualidad en un templo lleno aunque no participativo, en su gran mayoría, a la hora de coadyuvar en la misa concelebrada compuesta por nueve sacerdotes.

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Presentación de un libro

Acabo de llegar de la presesentación del libro El poder de nuestra presencia del Centro Cultural Blanquerna de Madrid. Desde hace tiempo ya la sala de conferencias no se llena; sin embargo, en esta ocasión faltó poco. En realidad, fui porque lo presentaba F. Mayor Zaragoza, un hombre culto; no me defraudó, fue lo mejor. Me alegró que nos recordara la dicotomía conocimiento-libertad. Cómo la crisis la han generado la avaricia de unos, y la ignorancia de tantos. Que no debemos huir, sino plantar cara. Que el huir de nosotros nos conduce a dejar  de ser personas. Que estamos “confinados” territorialmente y espiritualmente.

Nuestro logtipo es “saber que se sabe”, que ya es hora de levantarnos, que la norma ha sido “que hemos puesto demasiados muertos en la historia”. Tenemos que reivindicar lo humano, lo más grande que tenemos juntamente con la libertad. Evocar presencia del ser humano, “que se nos ha negado continuamenente”. Hay que desarrollar un nuevo sistema de relaciones sociales, económicas, culturales en que la “capacidad de crear” sea nuestra bandera. Hemos estado demasiado tiempo timoratos, “sometidos, en silencio”. Hay que ser protagonistas, “ponernos en presencia” para poder crear. Y eso sí: sin que haya distingos entre mujeres y hombres; que la mujer se sienta copartícipe en todo.

Terminó con esas palabras que tantas veces he repetido en la docencia, en la investigación, en esta página “web”, como son conocimiento, solidaridad. El sigo XXI debe constituir un alborear que nos inunde con esa “presencia transformadora” en la que la generosidad cierre el triángulo para una nueva sociedad.

La autora del libro con su monotonía engolada, me pareció que desentonaba al lado del que fue  Ministro de Eucación. Sobraron esos 35 minutos desalentadores, pusilánimes, de una monotonía exasperante.

Canto a Carlos Fuentes

No podía faltar en esta página-blog un homenaje a Carlos Fuentes por la fuerza con que  enhebra sus palabras y su magisterio en el arte de narrar. Su belleza es tal que la escritura se convierte en placer para el que lee. Su elegancia estilística nos subyuga. Ya se nos anuncia lo último que nos dejó: Federico en su balcón (“Él me miró desde su balcón. Medio metro entre el suyo y el mío”. Del extracto de El País, pág. 44).

Como canto al novelista he releído Geografía de la novela, que leí por vez primera en el año 1993, nada más publicarse. Recuerdo que me sentí pletórico, dichoso, al terminar el ensayo; por eso, ahora, en su muerte como homenaje, he vuelto a saborear no solo los pensamientos sino también cómo los traza, cómo los hilvana, cómo los engarza, y cómo, en fin, eligió las mejores espigas en lo narrativo para purificarnos.

El libro, a que hago referencia, es un compendio de conferencias, prólogos, artículos. Empieza reflexionando “¿Ha muerto la novela?” y termina diseñando el mapa de su geografía. En medio, estudios de grandes voces narrativas: Borges, Roa Bastos, Aguilar Camín, Juan Goytisolo, Kundera, Ítalo Calvino, Gyögy Konrad, Julián Barnes, A. Lundkvist, Salman Rushdie.

Su entusiamo por la literatura nos encendió; quedamos ebrios al observar cómo trazaba el problema existencial, en cómo nos hizo ver que la literatura nos tiene que servir para ir en contra de toda oligarquía económica, para defendernos de los atropellos que día a día nos machacan. El tiempo no puede devorarnos, somos nosotros los que debemos permanecer en pie ante todo lo que nos anonade, nos humille. Creo que él sufrió por las desigualdades de la sociedad, y siempre que pudo exigió justicia y mientras no llega esta solidaridad. Su escritura fue un regalo; extendémosla, es el mejor homenaje que podemos hacer; su obra perdurará.