La última novela de Luis Goytisolo

He hecho un alto en la relectura de Bella del Señor-terminé la primera parte-para leer el último libro de Luis Goytisolo, Coincidencias, 2017. Muerto su hermano Juan, vuelve a hablarse del Premio Nobel para el novelista-académico; escribo esto porque hace algún tiempo-unos siete u ocho años- asistí a una conferencia en la que el protagonista fue un escritor sueco y desgajó que Luis Goytisolo sonaba en Suecia para  el Premio; al final, en el coloquio sugerí que también se tuviera en cuenta a Juan Goytisolo; que se diera, por vez primera, a dos galardonados; hubo silencio, y el escritor sueco me contestó: “tomo nota”.

Mas allá de estas consideraciones, Coincidencias-aun reconociendo que está muy bien escrito para lo que se publica hoy-, hay que felicitarse, pero me quedo con sus novelas de los años ochenta-noventa; ¡cuidado!, entiéndase bien, el libro se lee con delectación, aunque como podemos observar en la contraportada es atípico. Cuando comienzas la lectura piensas que no es una novela; al terminarla, te surgen las dudas; piensas que todo este torbellino son hechos que ocurren hoy, y que además la estructura de la narración se atiene a ese común denominador como son los personajes que participan bien cohesionados. La dependencia del móvil, las fantasías de los jóvenes, las clases altas, los automovilistas cabreados, hombres de negocios, desayunos en hoteles, erotismo, pijos, medio ambiente, hacer la calle, camarera de hotel, despedidas de soltera, ecología, etc.; todo este abigarrado mundo forman lo que se denomina una novela coral. Todo,  un alarde de sabiduría con una escritura rayando la perfección.

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Desagravio al más grande escritor después de Cervantes: Pérez Galdós

De vez en cuando, los lectores/as tenemos que rebelarnos ante opiniones que parten de los que deberían ser luz por sus comentarios que no se sostienen. El domingo pasado fue Javier Marías en su “La zona fantasma” en El País Semanal (1-12-2013) del diario El País. Vaya por delante que es lo primero que se lee en casa porque se le admira como escritor.

La expresión “que a menudo me resulta acartonado, sobre todo en tantos diálogos impasables y en tantas estampas apegadas en exceso a la literalidad de su tiempo, es decir, al reportaje”. Hace mucho tiempo en un debate sobre la novela anglosajona le dije si había leído a Galdós; en aquel momento dijo que no. Espero que ahora lo haya leído, pero desde luego está muy lejos de ese adjetivo fuera de tono: “acartonado”. En el Diccionario podemos leer dos acepciones:- “que tiene el aspecto o la consistencia de cartón” y -que carece de vitallidad o espontaneidad”. Por mucho que doy vueltas a sus cuentos, novelas, teatro, episodios nacionales, artículos en prensa, no me viene al pensamiento ese adjetivo; todo lo contrario, muy lejos de él. ¿Por qué lo ha escrito? El sabrá. No vale apoyarse para encumbrar a otro: ” Yo veo mejor el Londres del siglo XIX en las obras de Dickens llenas…” Le recuerdo que Dickens fue un espejo para Galdós, recordemos la expresión con que lo definió: “mi maestro más amado”.

La excelencia de Pérez Galdós ya la he descrito en este “blog” por lo que no voy a inistir en lo mismo. Pero como coda: si hay un Premio Nobel (con acento tónico en la /e/) merecido, aunque no llegó a recibirlo, en lengua castellana ese es el escritor canario-madrileño-santanderino.

¡Qué alegría!

Cantando sobre el atril. El primer canto, necesariamente, es para aplaudir, felicitar al Secretario perpetuo de la Academia sueca por haber pronunciado unas pocas palabras en castellano/español entre las que destaco “acérquese y reciba el Premio Nobel”. ¡Qué alegría sentí cuando pronunció la palabra Nobel con el acento tónico en la vocal /é/! Estos días nos han martilleado los oídos, sobre todo en la radio, con acento en la /ó/! Incluso esta mañana en el programa “A vivir que son dos días”. Apagué la radio malhumorado. ¿Es que no escuchan a las personas cultas? Un periodista debe formarse todos los días. ¿Es que se prefiere el “mantenella et non enmendalla”? Corríjase que los oyentes lo agradecerán.

El enfado se me pasó después. Hoy era sábado y me esperaba el “cross”universitario en la Universidad Alfonso X el Sabio. Fue como una ducha de felicidad al ver a tanta gente practicando deporte por el campo, la gran mayoría jóvenes universitarios, pero también, otras como yo, que hemos cumplido años.Qué más da la posición, lo primordial es practicar. Es un mérito para los que se trasladan lejos de donde viven a sitios distantes; hoy, en Villanueva de la Cañada, el próximo sábado en la Universidad Autónoma de Madrid, y, antes,  Comillas, Nebrija, Politécnica, C.E.U., Rey Juan Carlos.