Vuelo a Göteborg

Velando armas para la carrera del sábado. Mañana parto de Madrid a Bruselas primero, y después a Göteborg, al no disponer de vuelo directo. Si no hay retraso, el vuelo está previsto para las 12.30 horas. Espero estar ya en el hotel sobre las 19 horas; a la llegada, sentiré una enorme alegría de tantos recuerdos como albergo en mi mente; dije que volvería, aunque nunca pensé que fuera para participar en una carrera en la que se han inscrito 64.000. Comienza a las 13 horas, aunque mi inicio es a las 15.19 minutos en el cajón 19 de 25.

Por otra parte, se anuncia calor; espero que no impida el que todos/as lleguemos y no se retire nadie, harto difícil, porque lo más probable es que, según estadísticas, no lleguen a la meta, por una causa u otra más de 5.000 personas. Con una voluntad férrea quiero conseguir la medalla; sería un logro que ansío y una alegría enorme; se la ofreceré a mi madre, tan lozana, depués de tantas primaveras.

Anuncios

Desafío al maratón. ¡Enhorabuena!

Desafío al maratón. La realidad  del maratón popular en boca de los propios atletas. Es el título del libro de  Alfredo Varona. A ciencia cierta me he entregado a su lectura como el pan que nos alimenta, con un afán no tanto por la forma sino por conocer los entresijos de quien participa en el atletismo no en demasía, así de nítido.

Una pregunta que subyace en el libro es ¿”A qué hora puedo entrenar”? Aquí no vale decir es que tengo mucho trabajo, apenas tengo tiempo. Si dices eso, te falta voluntad para el atletismo y para todo. El corredor entrena cuando puede, no cuando quiere.

Coda. En estos momentos aún no ha terminado el Maratón de Madrid. Vaya mi felicitacioón más entusiasta a todos los que ya han finalizado y a los que áun con esfuerzo les faltan unos pocos kilómetros. Aunque yo no me inscribí, sin embargo, en un lugar indeterminado me uní para que me sirviera de entrenamiento para la gran cita que tengo el 17 de mayo en Göteborg. Cuando pasaba por el Paseo Moret (Parque del Oeste, en el distrito de Moncloa), íbamos como un río que nos lleva-me acordé del famosísimo poema de Gerardo Diego, en concreto del verso “nadie a acompañarte baja / sino…”. Pero, eso sí, una vez que enfilábamos la Avenida de Valladolid, de vez en cuando, había pequeños grupos de gentes que daban ánimos. El fervor de los aplausos y el entusiasmo hubo que esperar al puente entre la estación del Norte-Madrid Río para adentrarnos en la Casa de Campo; en esta en un lugar indeterminado torcí a la derecha y abandoné la carrera para dirigirme corriendo a los campos de la la Universidad Complutene ubicados en la Ciudad Universitaria.Total una hora y media de entrenamiento en una mañana primaveral.

Maratón en San Sebastián (Donostia)

Volver a Euskadi siempre es  motivo de alegría desde que  el atletismo se ha convertido en parte de mi ocio, aunque ya había estado de vacaciones y por otros aspectos personales. Participé en dos “Behobia”, en “La clásica de San Sebastián” y en “dos media maratón de Vitoria”. Abrigo la esperanza de ir a Bilbao cuando me cuadren las fechas.

El maratón quería hacerlo por varios motivos, pero, sobre todo por mi madre que pasa de un siglo de vida; la prueba es que unos instantes antes de la salida le mandé un “twiter” dedicándoselo. Aunque anunciaba lluvia, sin embargo, solo lloviznaba a ratos, aunque cayera más abundante sobre la una de la tarde. En cuanto a la temperatura fue ideal entre 6º y 7º.  Como siempre, un público fervoroso animando a los corredores; a veces, se te ponía la carne de gallina ante tantos ánimos en Euskera y en castellano; la emoción, sobremanera, me vino cuando repetían mi nombre con el ya tradicional “ánimo Félix”. Y sobre todo, cuando el “speaker” te felicitaba cuando pasaba la meta en el tiempo y te otorgaba la medalla del maratón que la llevé colgada toda la tarde por el casco viejo de la ciudad dando cuenta de los famosos pinchos; y no me la quité hasta llegar a Madrid e ir a dormir. Desde aquí, gracias por las felicitaciones y, sobre todo, para los que me siguieron durante toda la carrera desde Madrid e incluso ese puñado de “twiteros” que “retuitearon”. Esta es la entrada triunfal en meta.

Entrada triunfal en meta del Maratón de Donostia, 2013

Entrada triunfal en meta del Maratón de Donostia, 2013

Vamos caminando

El poeta  se adelantó a la importancia del verbo y del sustantivo, ya clásico, que repetimos cuando lo leemos o lo escuchamos; es el camino como senda que nos conduce hacia la meta en ese “andar” tan rápido y seguro. Otro verano pasó y el tiempo nos alcanza para despojarnos de lo mental, de lo físico, de todo lo que nos concierne. Sin duda, es una necesidad, ese ir abandonando nuestro yo sin darnos cuenta; ni siquiera el amor, el sentimiento, mantiene lo eternal.

El mañana ya no será igual, no está escrito. Es, otra vez, el incio de otro curso, y en la puerta los “cross” universitarios, “Madrid corre por Madrid”,  el Maratón de Donosti que espero con ilusión contenida, pero, sobre todo, el M. Maratón de Gotemburgo, el mismo que describe Larson en quizá uno de los libros mejor escritos y estructurados del año pasado. Mis impresiones quedaron reseñadas en su día en esta página “web”. Por encima de todo, está un recuerdo emocionado y viviente.