Graduación

Otro curso más sin que el tiempo nos detenga, nos abandone; se nos recuerda que el camino es un trecho que debemos recorrer deprisa con la certeza de que lo existencial nos envuelve, nos apabulla, sin que podamos pedir la palabra.

“Profesor, su asignatura me aportó mucho, y me ayudó a crecer como Periodista (…). Por eso, y por muchos motivos, me gustaría invitarle a mi graduación”, así reza uno de los mensajes recibidos en estos días. El recuerdo de la literatura como vida, como inherente a nuestra formación, ¿tiene otro sentido?, es lo que siempre intento. Me alegra que haya impregnado, que no podamos entenderla de otra forma, que sin ella rompemos el cordón umbilical de lo existencial, que es el maná alimentario.

¡Cuántos, cuántas!-también docentes-, pasan por las Facultades que perviven en el error y creen, todavía, que es aprenderse una serie de autores y obras, sin que entiendan que la literatura es como la vía de la inteligenia, de la crítica, de la reflexión, la defensa frente a las afrentas de la vida. La necesidad en el siglo XXI de lo literario es un deber.

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Canto de salutación a mis alumnos/as en el mes de las flores

El mes de mayo es por excelencia el de las flores. La literatura está llena de esa fragancia que transmiten. Incluso ha sido denominado como el poeta de las flores a Francisco de Rioja (1583-1659). Y la rosa, como reina. Estas líneas van dirigidas a mis alumnos/as que se afanan estos días para segar lo que han sembrado durante el curso; unos, con las puertas de la universidad en la lejanía a la espera de la famosa selectividad; otros, los ya universitarios haciendo acopio de lecturas y más lecturas quitando el merecido sueño de la juventud preciada. Para todos, vaya ese canto de salutación y tengan presente lo que he tratado de verter en la docencia. Ten siempre presente la capacidad expresiva, tanto oral como escrita; en esta, sobremanera, esmérate en la presentación del ejercicio, que sea apropiada, en la ortografía -grafías y tildes-, en la propiedad del vocabulario, y en los aspectos sintácticos. Como base de tu formación siempre el diccionario cerca de ti.

La literatura con el texto. La literatura sosegada te debe conducir al enriquecimeinto personal. No leas resúmenes de las obras; eso desdice de una persona. Realiza tu propio resumen, no parafrasees, usa tu capacidad ideomática de saber condensar, separa las ideas principales de las secundarias, delimita con precisión las partes del texto o de la obra; explica la relación de cada parte y la idea o tema clave. Tampoco olvides una vez leído el texto o la obra tu opinión. Es decir, el comentario crítico personal en el que te fundamentas con originalidad la riqueza de ideas y tus amplios conocimientos. En definitiva, tú y la obra. Es tu oportunidad; pregúntate finalmente, ¿qué soy capaz de hacer?

El objetivo primordial,y, por consiguiente, último de la Lengua y Literatura es que progreses en el dominio personal de escuchar, hablar, leer y escribir. Piensa que a través de la expresión lingüística podemos transmitir a los demás nuestros sentimientos, vivencias, opiniones. Esfuérzate en la comunicación oral, sé un espejo para tus amigos, familiares, que se note tu formación adquirida. Atrévete a corregir a tus amigos, familiares ante las incorrecciones lingüísticas, pero siempre con respeto. La tolerancia es la base de una buena formación lingüística y, sobre todo, literaria. No olvides que una buena educación consiste en enseñar no lo que se debe pensar sino a pensar. No olvides, finalmente, lo que he intentado: que no te oprima la tarima, dialoga con el Profesor, no vayas a otros con chismes, esto es, siempre, síntoma de una personalidad vacía, errática. Tu formación te debe conducir a la gratitud con los demás.

 

Hacia una programación de la lengua y la literatura

A continuación podrás leer la relación entre lengua y literatura, y sobretodo, qué debe tener en cuenta el docente cuando presenta una programación a los alumnos/as.

HACIA UNA PROGRAMACIÓN DE LA LENGUA Y LA LITERATURA

Tiempo de recreación, tiempo de perdiz

En el verano, los/as docentes tenemos más tiempo para leer; es la hora de llenar las aceiteras para que no se apaguen, para que alumbren en todo momento. Después de los tres tomos de Larsson, más de dos mil páginas, me he zambullido en lecturas distintas para comenzar el nuevo curso con brío, como si fuese la primera vez de un profesor que le apasiona la docencia; o, al menos, lo es para mí. Hasta ahora leí, The waste land (T.S.Eliot)-relectura-, The black cat and other stories (The oval portrait, Berenice, The mask of the red death) (E. Allan Poe)-relectura- En la carretera (Mcarthy), Pantaleón y las visitadoras (Vargas Llosa)-relectura-, The Canterbury Tales (G. Chaucer)-relectura-, Emma (J. Austen), El sueño del celta, Vargas Llosa-al terminar la novela queda uno como en vilo, pidiendo justicia; hecho añicos por tanta barbaridad, por tanta muerte inútil; te viene al pensamineto, inmediatamente que la libertad se consigue con el sacrificio de unos pocos. Su goce  ha significado la muerte de muchos que nos precedieron. Otra vez, la literatura ha servido para leer tanto palimpsesto-; Iqbal´s way ( C.D. Kerrigan), El animal moribundo (P. Roth), y estoy con Atlas de Geografía humana (Almudena Grandes). En todas hallé lo que es la literatura, algo vivo, que nos concierne, que nos apasiona y nos ayuda en el camino existencial, a veces tortuoso, pero sabedores de que hay meta.

¡Qué alegría sentí cuando llegaron noticias de Corea del Sur, informándonos de que el Gobierno implantará la literatura como obligatoria en los nuevos planes de estudio! Un país que todo lo basa en la educación, es para estar contentos; por estos lares, sin embargo, no solo no se invierte en lo que da vida, conocimiento, sino que se quita. Así vamos. Por no saber, no conocemos en qué van los impuestos, salvo en aquellos que tienen como don arrebatarlos para sí. Desaparecen miles de euros y nos quedamos turulatos, sin saber a quién dirigirnos, y encima, amnistía fiscal para los defraudadores, esos que escamotean a Hacienda; pero, eso sí, se abrazan a la bandera, y se consideran los más españoles, ¡faltaría más!

Siempre he mantenido que la heterodoxia es la realidad, lo que nos hace libres y nos trae el progreso, aunque el convencionalismo esté como guardián, al acecho.

Reflexiones sobre la dicotomía Literatura-Periodismo

Artículo dedicado a mis ex alumnos/as que supieron entender las ideas que plasmo, casi en una trayectoria que toca a su fin, después de tanto tiempo haciendo lo posible para que fructificaran.

¡Cuántas cosas se han dicho, a veces, sin una raíz que lo sostenga, del supuesto estilo periodístico! Ahora, cuando recordamos ese pasado “de manual”, pensamos que fuera de clase no se puede sostener. En general, no creíamos en tal estilo; el consabido dogma que el estilo periodístico es único, sólo puede conducirnos a la superficialidad, que ya nuestro Juan de Mairena tachaba de pedantesca por el hecho de negar las cosas cuando no son como nosotros pensamos. De este modo, los llamados periodistas-escritores o escritores que escriben en periódicos se han encargado de desmitificar “el estilo periodístico” como maná caído del cielo.

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