Juan Goytisolo: un merecido “Premio Cervantes”

Tardío premio si nos paramos ante los otorgados. Pero, más vale tarde. Ahora agarrarán muchos botafumeiros  los que antes cogieron la daga para repudiarlo-e incluso prohibirlo en alguna Facultad de la Universidad Complutense- y también por otros que sin haberlo leído se apuntarán a la exaltación sin mesura. Somos así; al carro de los triunfos-cuando ya no hay más remedio- se apuntan los alicortos. Sus lectores reordamos muchos atropellos; el propio autor ha mianifestado que “ha habido una resistencia heroica a darme el Premio Cervantes” (en El País, 1 de abril de 2015, pág. 36).

Sin presumir, me he leído gran parte de su obra, sobre todo sus novelas, y claro, todos los artículos que, de vez en vez, escribe en el diario El País. En este mismo blog, con “La sorprendente poesía de Juan Goytisolo”, 22 de febrero de 2013, he dado cuenta del buen hacer literario de sus escritos, e incluso me arrogué la expresión que con su estilo “el castellano se viste de hermosura”. Me impactó el artículo “Vamos a menos” publicado en el diario El País el 10 de enero de 2011, que comenté  con el título “Goytisolo hoy (…que vamos a menos)” que se publicó en el libro Mensajes periodísticos y sociedad del conocimiento. Madrid, Fagua, 2004, págs. 545-552.

En estos días he vuelto a releer el ensayo Belleza sin ley. El  mismo título le sirvió para trazar el epílogo de su libro de poesía. Son unas serie de artículos que ahora podemos leerlos en libro. En ellos-17-deja la impronta del buen saber trazar los laberintos por los que nos desenvolvemos en el quehacer diario  para refrescarnos lo literario desde almenas distintas, y no como muchos realizan: amontonar lo que han dicho otros sin más, con mediocridad irremediable-de lo dicho y redicho-, sin que se vislumbre ni siquiera un aleteo singular. La pluma de Goytisolo siempre va más allá, siempre se adentra por meandros distintos. La esencial rebeldía artística va con él.

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Ante los 500 años de Santa Teresa (Teresa de Cepeda y Ahumada)

Homenaje a la doctora de la iglesia

 Cada lector/a abriga sus ideas -a veces, opuestas- sobre esta mujer que supo ser persona más allá del género; hoy, por desgracia, no se ha superado; pero, no solo en países donde el género femenino no ha adquirido derechos fundamentales, sino tampoco en los que se ufanan de adquirir la misma igualdad entre un ser humano. Todavía no hemos desterrado el que esto lo ha realizado una mujer o un hombre (“ La novela femenina”,  “solo hay un 1% de mujeres ministras”, “un mundo dominado por hombres”). He ahí el problema; llevamos a cuestas esos latiguillos. En una sociedad en la que prime el derecho, la educación, el que nadie es más que nadie, más allá de sexos, no tendríamos que recurrir a esos términos; no  llamaría la atención   Presidenta de Gobierno, una directora  de  la Academia; pero, tampoco voltear las campanas cuando una mujer adquiera ese rango; se vería como la normalidad, de lo contrario siempre estaremos con la dualidad masculino/femenino.

¿Llegó santa Teresa de Jesús a tener estas ideas?; cada lector/a se responderá y quizá hallemos discrepancia; lo que no se puede hacer es opinar sin conocimiento que es lo que se hace en la mayoría de los casos. Si no has leído su obra lo mejor es que estemos taciturnos y escuchar a los que sí lo hicieron. Tenemos la fea costumbre de opinar sin tener idea de lo que se plantea. La preconcebida ideología nos atropella. He ahí el mal.

Lo ideal sería que este año leyésemos una obra suya para festejar así los 500 años de su nacimiento; un cumpleaños universal; habrá loas, homenajes, tertulias, artículos, etc., e incluso aquellos atrevidos que disertarán de su obra sin leerla.  En mi caso, me he propuesto la relectura de Camino de perfección; en realidad, el título primigenio fue Avisos y consejos que da Teresa de Jesús a las hermanas religiosas e hijas suyas (1570) en el que nos insta a “reparar y proteger el evangelio de Cristo” tan distante como se percibe, hoy, en la sociedad, incluso por aquellos que deberían ser alfareros de ese mensaje. La santa tuvo como aposento la humildad, pobreza, oración, mortificación y, sobre todo las obras-“obras quiere el Señor”, escribió-; la acción como vehículo para llegar a los demás, para servir de contento.

Homenaje a Vázquez Montalbán

Apenas sesenta personas en el Centro Cultural Blanquerna de Madrid para homenajear, ayer, al periodista, novelista y  poeta Vázquez Montalbán dice bastante. Me sorprendió que el salón no estuviera abarrotado, aunque solo sea como recuerdo de la columna que leíamos los lunes en el diario El País, aún no superada; se acercó Eduardo Mendoza pero sin que los lectores tuviéramos noticia, desapareció; el resto, estuvieron a años luz. Era lo primero que se leía. Pero, también, nos queda en la memoria  sus escritos en Triunfo, La Calle, Por favor, Interviú, el Periódico, etc.

Se anunció que el día 24 de abril se proseguiría con el homenaje; esperemos que el público acuda para reverdecer su obra periodística y literaria.

Evocación a García Márquez

Me enteré de su muerte, en Extremadura, a última hora del día del amor fraterno-jueves santo-para los cristianos o, al menos, eso es lo que me enseñaron a los siete años antes de la primera comunión, además de otras cosas. Inmediatamente lancé un “Twitter” “urbi et orbi” en el que señalaba que el mejor homenaje que podíamos tributarle era leyéndolo. No sé si todos los que alardean del escritor lo han leído o simplemente han memorizado alguna obra  y para de contar; espero que lo lean y después hablen.

Después de estas introductorias líneas, por qué no recordar lo que Ernesto Sábato dijo-ya lo he publicado en mi libro Literatura y Periodismo, hoy- en los cursos de verano de la Universidad Complutense de San Lorenzo de El Escorial, que los españoles no valorábamos una novela mejor que Cien años de soledad. En ese momento hubo un silencio sepulcral-fue en el aula Magna de los agustinos, no en la actual, sino la del convento- al pronunciar La saga/fuga de JB de Torrente Ballester. Con esta anécdota, en modo alguno, quiero menguar a la novela más exitosa de García Márquez sino una reflexión más y una opinión de otro escritor del llamado “boom” aunque para algunos no formaría parte.

Para el que suscribe estas líneas, quizá, sea El coronel no tiene quien le escriba  lo emblemático de la novela de García Márquez-en Colombia se leerá en las más de 1.400 librerías, hoy-, y lo he manisfestado cuando se me ha preguntado; soy consciente de que somos muy pocos los que pensamos así, pero ahí queda. Nunca me gustó ir por el redil o el pastoreo.

Hoy, el diario El País le dedica 4 páginas, el domingo 7 y el viernes un caudernillo de 16. Es lo que ha dicho la crítica y amigos. Lo hemos leído. Ahora nos toca a esos millones de lectores. Elijamos una novela o cuento y después pongámonos a escribir; esto es, quizá, lo que le hubiera gustato a García Márquez. Atrévete.

Canto de desagravio a Lope de Vega en el día de su nacimiento

Félix Rebollo Sánchez

Con motivo de cumplirse los 450 años de su nacimiento, el diario El País en el suplemento madridviernes  de 23 de noviembre de 2012, páginas 1, 2, y 3, ha aparecido una crónica con títulos “Amar en tiempos de Lope” y “La movida del siglo XVI”. Como quiera que no solo los encabezamientos sino también el contenido me parecen que rayan la frivolidad, vaya ese canto para uno de los grandes entre los grandes universales, que hay que venerar. El 25 de noviembre de 1562, día de san Lope, obispo de Verona, nació el Fénix, uno de los más excelsos creadores que ha dado la humanidad. Otro crítico defiende que fue el 2 de diciembre (también día de san Lope); pero, esto poco importa.

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