Cross universitario de Madrid: Comillas

Otra vez en el Campus de Comilllas de Cantoblanco. Como siempre, y este año más, se esmeran para que nos sintamos cómodos y pasemos un tiempo pleno de dicha, no solo por su entorno sino también por los edificios que rayan la perfección; ofrecen las instalaciones para que las disfrutemos y nos sintamos contentos.

Mi más sincera enhorabuena a la organización por el buen saber con que nos acogen y cómo hasta el más mínimo detalle está previsto. Este curso, todo hay que decirlo, hemos participado menos que otros años, sobre todo universitarias; el comentario que se hacía fue: la crisis. Yo lo dudo, porque son las únicas carreras gratuitas; el resto hay que pagarlas y te ofrecen menos-una minucia para lo que pagas-, pienso en la última “Corre por Madrid corre” y otras.

Lo que sí he percibido es que en este cross ha corrido gente más joven y más alta, pero eso sí con la sonrisa en la piel no solo al final sino en el entrenamiento que se realiza antes del inicio, que consiste primordialmente en ver, inspeccionar el terreno por el que vas a correr; exactamente lo que hacían las compañías de teatro del sglo XVII cuando representaban en un lugar; se paseaban por el pueblo o ciudad y hablaban; tomaban el pulso, como se suele decir.

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Selectividad en Madrid. Tercer día: 6 de junio, 2013

La alegría en estos rostros juveniles se les nota; están a punto de terminar lo que para ellos ha sido algo más que un esfuerzo. “Alea jacta est” en expresión latina. Se creen ya en la puerta de la Universidad. ¿Quién no recuerda la satisfacción de matricularse, de poseer el carné univesitario?

¡Albricias, albricias, hemos finalizado! Ya todo fue ayer. Alegría a raudales, alcohol, abrazos, besos; es el “carpe diem” oraciano, el “colligue virgo rosas” de Ausonio,  el “que se nos va la Pascua, mozas / que se nos va la Pascua” de Góngora, el “coged de vuestra alegre primavera el dulce fruto” de Garcilaso; es, finalmente, el “sé tú” de Píndaro. El mañana no está escrito, es la juventud quien lo encarna. Así vamos girando con la frente altiva, serena, sin que nos agovie lo que nos rodea. Enhorabuena, y un saludo cariñoso para los alumnos/as del aula 6 de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense que se examinaron de la selectividad con la esperanza de que elijan la especialidad que desean.

En la mítica cafetería del edificio "A"(antigua Filosofía y Letras)

En la mítica cafetería del edificio “A”(antigua Filosofía y Letras),junio, 2013

Canto al Maratón Martín Fiz

Cuando ya despuntaba el alba, 11 de mayo, en una estación casi vacía -Madrid Chamartín- un centenar de personas nos dirigimos  al tren que nos conducirá, unos a Vitoria; otros a capitales distintas del centro y norte de la península. Con cara soñolienta y vestimenta variopinta vamos dejando el equipaje en los vagones. Solo se oye el ruido mortecino de bolsos y maletas. Algún “buenos días” y para de contar. Por el rostro y el vestir percibo que algunos tienen el mismo destino: “Maratón  Martín Fiz” de Vitoria.

Al llegar a la capital de Euskadi, el recuerdo de otras veces, me hace evocar una de las ciudades más limpias que he visitado, por no decir “la más”; esta es la idea que mantengo desde que fui a correr por vez primera. Hoy, confirmo lo que esperaba, en una tarde de paseo y terraza en el que sobresale el bullicio de las gentes. Observo, también, cómo los turistas se aprisionan en los lugares históricos para escuchar y ver lo emblemático. Chocante para mí es que la catedral siga en obras; ya son trece años. Eso sí, permiten la entrada a “las visitas guiadas”. ¿Terminará el papa Francisco con el comercio de los lugares de culto construidos y mantenidos con el dinero de todos? ¿Cuándo se volverá a lo que nos enseñaron de pequeño, que es casa de oración y que visitemos el templo al trasladarnos de un sitio a otro? En España, la jerarquía eclesiástica no se entera o no quiere de las palabras evangélicas.

M. Maratón de Vitoria, mayo 2013

Entrada en meta. M. Maratón de Vitoria, mayo 2013

El domingo, día 12, a primera hora, nos damos cita en los aledaños “Plaza España” en esta carrera internacional. Cuatro mil corredores, venidos de lejos, no nos podemos equivocar. El día fue ideal; los termómetros de la calle marcaban 10 grados. Este año había más personas para aplaudir a los atletas, sobre todo en el último kilómetro y en el final. Gracias mil por los atronadores aplausos y el ánimo que recibí en los últimos 500 metros. También mis gracias a los tres “fisio” (dos chicos y una mujer-les dije que les iba a sacar en esta página) por el esfuerzo y la profesionalidad con que me pusiseron el cuerpo nuevo al terminar la carrera. Sin duda, les comenté que había sido el mejor masaje recibido. Nos despedimos hasta el año que viene, que realizaré si es posible. A estas gentes tan amables y educadas no se les puede decir “no”; lo hago extensible a las de Donostia a las que me he referido en las dos últimas “Behobias” que corrí. Me falta Bilbao. A ver si este año me cuadran las fechas y puedo realizar la “Y”, como ya simbólicamente se conoce a las tres capitales vascas.

Y cómo no, mi más sincera enhorabuena, a la organización por el empeño en que todo saliera bien, incluidos los “menús” del corredor en el “Canciller Ayala”.

Los hombres que no amaban a las mujeres

Entre mis manos la novela Los hombres que no amaban a las mujeres de Stieg Larsson. ¡Son 665 páginas! ¿La terminaré? Hoy, 1 de junio, comienzo por el prólogo. A la mitad se nombra una ciudad en la que estuve viviendo cuatro meses: Göteborg. La alegría es enorme; aunque hace ya bastante tiempo, el recuerdo pervive, hasta tal punto que ahora que hago turismo deportivo, me he preguntado: ¿por qué no participo en su famoso maratón?

Avanzo con la novela; ya he leído dos capítulos; me han atrapado, aunque lo que cuente son hechos que ocurren hoy, o por lo menos nos lo imaginamos; tengo el propósito de terminarla, ya lo he decidido; el estilo me apasiona; para proseguir con un libro me fijo en la forma literaria, de ahí que haya decidido su lectura..

El capítulo tercero te llena; es la sinceridad total entre las relaciones humanas que la gran mayoría oculta (“se conocieron en una fiesta en casa de unos amigos comunes. Estudiaban segundo de periodismo y cada uno tenía una pareja estable. (…) Antes de despedirse ya se habían intercambiado los números de teléfono”). Es una luz de humanisno en medio de un mundo lleno de traidores, ladrones, saboteadores, rastreros, asesinos, pero bien trajeados.

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Tercer y último dia de selectividad en Madrid

Primero, gracias mil, a los lectores de mis apretadas líneas de estos tres días de selectividad en la que, año tras año, participo; me consta que el país que más me sigue después de España es Argentina; vaya un aplauso sincero por la constancia en responder, aclarar o ampliar al señor  Neyret-la red nos tiene que servir para el conocimiento-  que, tal vez, sea  residente en Argentina. Anoche me dio la noticia, en contestación a mi escrito, que R. Bradbury había muerto. Hoy, el diario El País (pág. 38) nos trae la noticia.

Si hay una palabra que recoja el ambiente de este día es alegría. Hasta percibo que la vestimenta destila otra actitud, otra forma; no son ajenos, tampoco, los correctores-vocales, todos nos hemos puesto más guapos, valga la expresión. Es el final, es la fiesta del deber cumplido; es la puerta que se les abre a la ciencia, al pensamineto, al ser. Como ya adelanté en el “twitter”, la víspera de las pruebas, enhorabuena, de nuevo.

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