Miguel de Cervantes, la vida suma

             Miguel de Cervantes, la vida suma

            Félix Rebollo Sánchez

Probablemente este año se llenará de homenajes a los dos más grandes escritores de la cultura occidental, no sé si universal, aunque también cabe este adjetivo para la gran mayoría. Pero, también, sin lugar para la duda, habrá más parabienes para el escritor inglés, W. Shakesperare. Los españoles somos así. Si Cervantes hubiera nacido en Gran Bretaña, hoy, se iría en peregrinación al sepulcro; nosotros, solo, sabemos que se enterró en 1616 en el convento de las trinitarias descalzas; pero quién sabe si sus huesos fueron arrumbados como los de otro grande de las letras: Lope de Vega, que muy cerca de allí recibió sepultura; hoy, no sabemos dónde están. Los de Miguel-dicen los últimos investigadores- están mezclados con otros; es decir todo son conjeturas. ¡Qué le vamos hacer, así somos!

Más allá de estas cuestiones, lo primordial es leer su obra; asimilarla como una necesidad de vivir; de aceptar la ficción como auténtica, como rebeldía ante tanto convencionalismo y materialismo que invaden el existencialismo. Poco antes de morir en la dedicatoria a su obra póstuma nos recordó:” llevo la vida sobre el deseo que tengo de vivir”. No sin antes recordarnos la brevedad de la vida. Son cuatrocientos años los que han transcurridos y su trascendencia sigue en pie.

Si después de imbuirnos de su obra no nos ha servido para nuestra vida, hemos perdido el tiempo o no la hemos entendido. ¡Cuántas tonterías se han dicho y se dirán en nombre de Cervantes! Son esos chascarrillos que pululan, de boca en boca, por doquier; pero que, en realidad, destrozan a nuestra primera pluma en lengua castellana-española. Hagámosla real, no contribuyamos al desdoro, vayamos a las fuentes de su escritura y disfrutemos.

¡Cómo no recordar, en estos momentos, aquel profesor de segundo curso de doctorado de Filología en la Universidad Complutense, que lloraba en clase y reía explicando El Quijote! Él fue el que me motivó y me hizo ver la trascendencia de esta sabia obra. Desde entonces, he intentado hacer lo mismo con mis alumnos/as cuando la oportunidad requería y hacerles ver que esos estereotipos con que se le arropa en muchas ocasiones no contribuyen a una lectura clarividente.

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Se prosigue homenajeando a Octavio Paz

En un instituto Cervantes de  Madrid, como siempre límpido, en un salón de actos acogedor a pesar de su capacidad, nos vamos dando cita un público variopinto en edad y vestir. No se llenó, pero me hubiera gustado, y más cuando se trata de homenajear a un poeta con una “escritura de amplios horizontes caracterizada por su inteligencia sensual e integridad humanística” como reconoció la Academia sueca al concederle el premio Nobel de literatura en 1990.

Con tardanza comenzó el diálogo entre E. Millán y J.A. Masoliver.  La presentadora no se atrevió a  una exposición  oral de los escritores y leyó una breve biografía de ambos. A mí me enseñaron que solo se lee cuando se presenta aun académico y de hecho ya  lo he realizado. En el diálogo no dijeron nada nuevo, aunque  sorprendieron algunas anécdotas; por ejemplo que la poesía como conocimineto o de la experiencia son términos y nada más, significan poco, en este caso por boca de Masoliver.

Poco importa como se denomine, pero, queramos o no, la poesía en O. Paz es un centro irradiador, y además O. Paz  es un poeta necesario porque toda su obra es subversiva. ¿Es que la poesía puede ser de otra forma?

 

Desagravio al más grande escritor después de Cervantes: Pérez Galdós

De vez en cuando, los lectores/as tenemos que rebelarnos ante opiniones que parten de los que deberían ser luz por sus comentarios que no se sostienen. El domingo pasado fue Javier Marías en su “La zona fantasma” en El País Semanal (1-12-2013) del diario El País. Vaya por delante que es lo primero que se lee en casa porque se le admira como escritor.

La expresión “que a menudo me resulta acartonado, sobre todo en tantos diálogos impasables y en tantas estampas apegadas en exceso a la literalidad de su tiempo, es decir, al reportaje”. Hace mucho tiempo en un debate sobre la novela anglosajona le dije si había leído a Galdós; en aquel momento dijo que no. Espero que ahora lo haya leído, pero desde luego está muy lejos de ese adjetivo fuera de tono: “acartonado”. En el Diccionario podemos leer dos acepciones:- “que tiene el aspecto o la consistencia de cartón” y -que carece de vitallidad o espontaneidad”. Por mucho que doy vueltas a sus cuentos, novelas, teatro, episodios nacionales, artículos en prensa, no me viene al pensamiento ese adjetivo; todo lo contrario, muy lejos de él. ¿Por qué lo ha escrito? El sabrá. No vale apoyarse para encumbrar a otro: ” Yo veo mejor el Londres del siglo XIX en las obras de Dickens llenas…” Le recuerdo que Dickens fue un espejo para Galdós, recordemos la expresión con que lo definió: “mi maestro más amado”.

La excelencia de Pérez Galdós ya la he descrito en este “blog” por lo que no voy a inistir en lo mismo. Pero como coda: si hay un Premio Nobel (con acento tónico en la /e/) merecido, aunque no llegó a recibirlo, en lengua castellana ese es el escritor canario-madrileño-santanderino.

Las vanguardias europeas

Los primeros años del siglo XX se ven todavía oreados de las tendencias que tuvieron lugar en la segunda mitad del siglo XIX, sobre todo del realismo y naturalismo, aunque al lado brota y crece otra literatura. Esta literatura copó inmediatamente los primeros lugares, y los movimientos vanguardistas se fueron sucediendo. La nueva literatura rompía unos moldes y preconizaba otros; pero, al mismo tiempo, buscaba unas formas de expresión ante la realidad. Las vanguardias europeas

La novela europea del siglo XVIII. Los herederos de Cervantes y de la picaresca española en la literatura inglesa

Al igual que el ensayo, la novela también está salpicada por el pensamiento ilustrado. La ficción contribuirá a ejercer la crítica de ideas y costumbres, así como para lo filosófico o la moralidad. Un hecho constatable es que se tienen en cuenta la picaresca y a Cervantes, pero, al mismo tiempo se avanza en las técnicas narrativas.

La novela europea en el siglo XVIII. Los herederos de Cervantes y de la picaresca española en la literatura inglesa