Una “Behobia” memorable

Fue la última “Behobia” en vida de mi madre; incluso me esperó a que terminara para ponerse indispuesta, para el día siguiente (día 10 de noviembre, 8.45 horas) fallecer de forma dulce; inmediatamente desde “La Concha” (Donostia) mandé un twitter (Desde ´La Concha´ (Donostia), madre, gracias por todo“). En esta vida hay que ser agradecidos y más cuando el tiempo nos alcanza y nos advierte; de ahí que estemos vigilantes. Como homenaje por ser la última camiseta deportiva que me puse en su vida la luciré en todas las carreras que realice hasta terminar en la “San Silvestre” de Madrid; será como un ensueño que guardaré.

Alegría y tristeza se aúnan en estas líneas; vaya también un recuerdo de agradecimiento para aquellas personas apostadas a lo largo de la carrrera Behobia-Donostia del día 9 de noviembre que pronunciaron mi nombre animándome; este año conté las veces que  lo oí: 245 veces; en frases como “ánimo Félix”, “Félix tú sí puedes”, “Félix Campeón”, “Félix te sobran fuerzas”, “Félix, ánimo, así descargando brazos”, “así,así, a tu ritmo Félix, “esta cara me suena”, etc. Todo un acontecimiento; por algo,esta carrera nos imanta, nos prende y volvemos; sinceramente, única. Más de treinta mil personas no podemos equivocarnos.

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Maratón en San Sebastián (Donostia)

Volver a Euskadi siempre es  motivo de alegría desde que  el atletismo se ha convertido en parte de mi ocio, aunque ya había estado de vacaciones y por otros aspectos personales. Participé en dos “Behobia”, en “La clásica de San Sebastián” y en “dos media maratón de Vitoria”. Abrigo la esperanza de ir a Bilbao cuando me cuadren las fechas.

El maratón quería hacerlo por varios motivos, pero, sobre todo por mi madre que pasa de un siglo de vida; la prueba es que unos instantes antes de la salida le mandé un “twiter” dedicándoselo. Aunque anunciaba lluvia, sin embargo, solo lloviznaba a ratos, aunque cayera más abundante sobre la una de la tarde. En cuanto a la temperatura fue ideal entre 6º y 7º.  Como siempre, un público fervoroso animando a los corredores; a veces, se te ponía la carne de gallina ante tantos ánimos en Euskera y en castellano; la emoción, sobremanera, me vino cuando repetían mi nombre con el ya tradicional “ánimo Félix”. Y sobre todo, cuando el “speaker” te felicitaba cuando pasaba la meta en el tiempo y te otorgaba la medalla del maratón que la llevé colgada toda la tarde por el casco viejo de la ciudad dando cuenta de los famosos pinchos; y no me la quité hasta llegar a Madrid e ir a dormir. Desde aquí, gracias por las felicitaciones y, sobre todo, para los que me siguieron durante toda la carrera desde Madrid e incluso ese puñado de “twiteros” que “retuitearon”. Esta es la entrada triunfal en meta.

Entrada triunfal en meta del Maratón de Donostia, 2013

Entrada triunfal en meta del Maratón de Donostia, 2013

Canto a la carrera popular Behobia-Donosti

Cumplí mi ilusión: participar en la carrera internacional de Behobia-Donosti. Más de 24.000 personas nos iniciamos en Hendaya-Behobia, con un sol de justicia-más de 22 grados- para una carrera en la que las rampas  son pronunciadas.

Imagen personal durante la carrera

47 Behobia-San Sebastian 13.11.2011

La alegría se convirtió pronto en agradecimiento a las miles de personas que nos esperaban en las calles, en las cunetas de las carreteras. Pero, especialmente, me cumple hacer constar mis “gracias mil” a las personas que me gritaron con la expresión “ánimo Félix”, sobre todo en esas cuestas duras de Lezo. Va a ser difícil olvidar Lezo. Pero, estas gracias se deben extender más si cabe a las que esperaban en el alfoz de Donosti, sobre todo en el kilómetro que va del 16 al 17, cuesta durísima donde las haya. El recuerdo también será constante de una mujer, con ojos penetrantes, primaverales, que en esta rampa  prorrumpió con el “ánimo Félix“. Fue la única vez, que miré para atrás para quedarme con su rostro. Era una forma de corresponder a la dicha que entró en mí.

Gracias, también, al “speaker-animador en el final“, que ya en la recta de “la Concha”, cuando faltaban unos 500 metros, voceó la ya clásica expresión “ánimo Félix” que retumbó en toda la planicie abarrotada de gente; aunque solo hubiera sido por esa mujer y el ánimo que recibí en la famosa “Concha” merece la pena volver.

De todas formas existen otras modalidades que te enganchan; desde luego la carrera es única; lector/a que me lees, inténtalo, participa y llevarás encima para siempre ese baño de multitud y música con que son acogidos los que participan.

Y, cómo no, otro canto a la parte vieja de la ciudad con sus únicos pinchos, el ir y venir de una juventud entregada-era la que más sobresalía-, pero también estábamos allí los que hemos cumplido años; después de tantos adioses,  todavía la primavera nos sonríe, y aún el invierno no llevamos a cuestas.