Lope de Vega en el teatro de la Comedia de Madrid

Nos tenemos que felicitar por la vuelta del Lope todopoderoso-en su tiempo se parodiaba el Credo de los cristianos: “creo en Lope de Vega, todopoderoso, poeta del cielo y de la tierra”- a los escenarios, esta vez con la obra El perro del hortelano, basada en un hecho popular que convierte en una de las cimas del teatro universal. Digámoslo sin miedo, que la palabra se valga por sí misma, y hagamos oídos sordos a los chascarrillos que, a veces, se cuentan en la docencia y en el periodismo tanto escrito como oral; estos son los alicortos, los de sin ideas, los que no lo leen, los que no saben, a los que les da miedo enarbolar su poesía y su dramaturgia, en donde han bebido poetas, novelistas, dramaturgos y cineastas. Sus restos sí sabenos dónde fueron enterrados, pero su sepultura desapareció-sus restos fueron revueltos en fosa común-; bien es cierto que el duque de Sessa pagó los funerales, que duraron nueve días; la capital se paralizó. Madrid entero se sumó al entierro qur tuvo lugar en la iglesia de san Sebastián; en este rincón donde nació la cultura siempre ha sido signo de provocación y eso que él y tantos han hecho lo posible para que no fuera (¿se puede ser libre sin cultura?). 

Con esta obra, triunfa el amor más allá de todo convecionalismo, como también fue el suyo al final de su vida, ya sacerdote, le arrebataron los ojos verdes de Marta, no le importó ni la diferencia de edad-30 años- ni que fuera casada, ni el hecho  de que ya estuviera consagrado a Dios; pidió dispensa y se fueron a vivir juntos. He ahí una persona ebrio de amor; por eso, cuando muere Marta, dos años antes que él cincela los versos más emocionantes y sentimentales

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El ciclismo en Extremadura

Acabo de recibir el libro ¿Dónde viene Induráin? Antecedentes, génesis y evolución de la Vuelta Ciclista a Extremadura, publicado por la Diputación de Badajoz, 2017. Los autores: Juanfran de la Cruz Moreno y Rafa Carbonero Caraballo. Juanfran fue un alumno brillante de la Facultad. Al recibirlo, he sentido emoción al recordar las conversaciones y el alto grado de inteligencia que poseía y que ahora demuestra con su prosa límpida que es la base de un periodista.En primer lugar, gracias mil no solo por el recuerdo sino por un libro de hechos que probablemente se nos escapan, vivamos o no en esa Extremadura hecha de trozos de cielo, pero esquilmada en épocas determinadas.

En el índice hallamos todo un recorrido claro de lo que fue el apasionante mundo del ciclismo, siempre tan en boga. Tres partes y un anexo conforman lo que puede ser el primero que los autores lanzan para el conocimiento. Me ha llamado la atención  las “Galerías de imágenes”, sobremanera, El cuaderno: aprende con la vuelta ciclista a Extremadura, 1999, de dos profesores abnegados que crearon un proyecto educativo, donde los escolares de la región iban a conocer mejor su tierra a través del mundo del ciclismo. ¡Qué alegría que la docencia sirva para nuestra formación! El/la maestro, el/la profesor con vocación deben ser siempre luz, candelero perenne, cirio eternal, antorcha en la noche. En la última página-287- podemos leer “Prólogo” al Cuaderno: aprende con la vuelta ciclista a Extremadura, 1999,  de un grande del ciclismo Miguel Induráin Larraya en el que subraya que el ciclismo es una forma de vida y así se aprende a vivir.

Al leer el libro, con la gran cantidad de imágenes, encontramos una Extremadura viva.

Portada del libro.Inmensa Extremadura, atesorada de paisaje que nos evoca el paraíso.

Tarde lluviosa

Tarde lluviosa,que se agradece después de días de calor; siempre es reconfortante un término medio; pero este torrente permanente de agua viene bien a la sierra madrileña en muchos aspectos; también es poético oír el ruido de la lluvia en sitios espléndidos, y, sobre todo  en un ámbito universitario como es la universidad “María Cristina” de San Lorenzo de El Escorial.

Presentación del número 845 de la revista Ínsula en Blanquerna

La labor del Centro Cultural Blaquerna es como agua en el desierto. Su espíritu por la cultura, por el conocimiento, cada día se expande más. Tenemos que ser agradecidos que se haya presentado y reconocido la importancia de la revista Ínsula, sobre todo en los tiempos en que la cultura era signo de provocación-que podíamos denominar convulsos- y supo estar desde 1946 contra viento y marea. Ahora con el número 845, todo dedicado a J. Pla, uno de los prosistas más importantes del siglo XX. Solo nos resta, primero leer la revista y después acercarse al venero de una prosa cristalina, pero también inquieta, purificadora y, cómo no, didáctica. Eché de menos un artículo sobre Literatura y Periodismo en Pla, supongo que habrá sido por falta de tiempo o quizá por necesidades de la revista, o quién sabe. No quise preguntarlo en el coloquio por no alargar la presentación y porque me hubiera extendido en otras consideraciones que se vertieron y discrepaba, o por lo menos tenía otra visión y así enriquecía el acto.

Con un público entregado-unas 50 personas, el lunes día 5 de junio- a quien supo hilvanar ideas para que ahora nos deleitemos leyéndolas. Discrepo de quien venteó que necesitábamos conocer a Pla-en la docencia sí es conocido y leído-; y cómo no, del director del Cervantes cuando sin venir a cuento soltó el latiguillo  que aparece en Luces de Bohemia sobre el más grande escritor después de Cervantes; impropio de una persona culta y además con un cargo en el que debe ser luz; le recuerdo, aunque sé que no lo leerá, que Valle-Inclán admiraba a Pérez Galdós. Ya habrá otra ocasión de reprochárselo en otro peregrinaje literario.