El erial y sus islas

Con motivo del Premio Cervantes, se han publicado con el título El erial y sus islas (2015) los artículos y conferencias de los últimos años de Juan Goytisolo. Nos tenemos que felicitar; estos no podían permanecer en tierra de nadie; ahora los lectores pueden degustar no solo su prosa sino también ese espíritu emprendedor, diverso, rebelde con que nos recuerda tantas cosas que pueden pasar desapercibidas en el Parnaso de las letras. Son como ventanas privilegiadas para asomarse. Son algo más que ” pecios” de otro premio Cervantes, ahora, también, con su Campo de retamas, excelente como todo lo de Sánchez Ferlosio.

Cantor que raya la excelencia de nuestra literatura; deberían aprender los que convierten sus clases en lo dicho y redicho; eso, sí, sin levantar la vista del papel. Pedir que la enseñanza sea creadora es una utopía; ni te atrevas a sugerirla. Ya era hora que le concedieran el Premio. ¿Cómo es posible que se haya otorgado el galardón a personas que no han escrito de nuestro primera pluma  algo significativo? ¿Cómo es posible que a Goytisolo se le admire fuera de España y aquí permanezca en el cuarto trastero, y si se le nombra siempre hay un “pero” por esto o por lo otro? Siglos venideros ahondarán en su prosa para entender que la literarura es algo más que el entrenimiento o el mercadeo. Tal vez, por eso, a Juan Goytisolo se les destierre a las tinieblas y sin embargo, el arte de escribir va con él; aunque solo fuera esto es suficiente para la delectación.

El libro está estructurado en dos partes. La primera con el título de “Cervantiadas” en la que elogia a nuestro Miguel de Cervantes desde “Un océano en la Mancha” hasta “Prisionero de la obra escrita” (pág.91). La segunda, con el nombre de “Lecturas, evocaciones y relecturas”, es más extensa. Lo último es el texto leído en Santillana del Mar con el título  “Elogio del saber no rentable”. Aquí hallamos todos los despropósitos, la degradación cada vez más del conocimiento (“el lento pero imparable declive del alumnado que ingresa en el alma máter.Cualquier profesor titular de las disciplinas humanísticas puede atestiguar la verdad cuanto digo.Como me confió uno de ellos, los estudiantes que hace veinticinco años habían leído a Descartes y a Kant los conocen hoy solo de nombre y no saben deletrear ni escribir correctamente los de Nietzsche o de Schopenhauer. Desdichadamente acaece lo mismo en el campo de la literatura”. Pero es como si fuera una voz en el desierto. He ahí la gran verdad, pero no lo digas porque entonces…..

En todo el ensayo se percibe el saber hilvanar con una precisión y justeza digna de cualquier ejercicio de redacción, la perfección suma.

Un pensamiento en “El erial y sus islas

  1. Maestro Rebollo, otra vez gracias por su post. De nuevo encerrado en un BlackBird sin tildes ni “enies”, celebro su “no lo digas pero entonces…” porque en ese “entonces” late la incorreccion politica, esa correccion etica que me vale un millon de veces mas. Usted lo sabe, ya cite el vituperado (por el establishment) Cervantes al Paco Umbral. Y aniado los irredentos anarquismo spenceriano y boutades de mi compatriota Borges. Por ellos le negaron el Nobel, pero creo siento que era un premio demasiado chico para el. Y tomo ese ninguneo como cabe, con ironia. “En la cancha se ven los pingos” dice una locucion argentina en la cual los “pingos” son los caballos y la “cancha” es el hipodromo. Goytisolo, Umbral, Borges, Kafka y tantos mas son un ejemplo cabal de la Academa sueca. Gracias a Dios que tenemos el Cervantes espaniol que repara injusticias. Reciba mis agradecimiento y abrazo.

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