Graduación en Ciencias de la Información

Otro año más se han graduado –los últimos Licenciados en Periodismo–  un puñado de jóvenes con el espíritu de desarrollar aquello que soñaron de pequeños: ser periodistas. Afortunadamente ellos pudieron elegir. La sociedad ha contribuido a su formación; ahora son ellos los que con su trabajo tienen que devolver  una parte para que otros puedan seguir formándose.

En la planta baja de la Facultad se palpaba el ambiente festivo; los familiares y sobre todo, los padres contribuyeron a esa riqueza de felicidad no solo con el bullicio sino también con las vestimentas primaverales al  ambiente acogedor, sincero, amoroso. Ojalá el trabajo no les dé la espalda y pronto les veamos venteando lo que un día acumularon en su pensamiento.

La formación de un periodista es el día a día; es interiorizar; es pensar, es leer-toda lectura nos tiene que llevar a la escritura o al debate-; si entendemos este mensaje todo os vendrá por añadidura. En el recuerdo permanente quedan miles de alumnos que se han ido graduando, para estos y aquellos mi más sincera enhorabuena y ojalá tengan como base la lectura-es el maná- y la escritura como tantas veces me escucharon en las clases teóricas y prácticas. Para todos/as van estas breves pero cálidas líneas y especalmente para Sofía en la que se detuvo la belleza para esmaltarse.Sofía

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Enorme: Vivir es tu tarea

La opera prima poética Vivir es tu tarea de Iria Fernández Silva-qué acierto tuvo tu padre cuando te lo recordó- es un testamento existencial para que nos detengamos y reflexionemos; nos paremos no para trazar el camino sino que comencemos a ser caminantes  con mirada límpida hacia ese horizonte sin que conozcamos el final. Tiempo ha que no leía poesía, por eso estoy como arrobado ante tanta sapiencia interior con que Iria nos sumerge con esos versos que escribe “para tildar una a una las vocales que apenas se escuchan en los nuevos tiempos”. La entrega poética se realiza por “no saber qué hacer con el aire que se cuela / entre las llagas de las tildes, comas y apóstrofes“. ¡Qué bien! ¿Se puede decir mejor cuando queremos adentrarnos en los porqués?

Glorioso el libro que hoja tras hoja se desliza hacia un horizonte viviente al observar cada uno de los versos. El recuerdo de que “somos tiempo abocado a la ceniza”  nos sobrecoge y miramos para otra parte, pero nos aprisiona, nos delata, lo llevamos a cuesta, no quiere dejarnos. El comienzo de la segunda parte: “Perdón / Amé. Sin noticias de yo” con una nota a pie de página (“Perdóname por ir ocultándote en todos los alientos de tu nombre / por hacerte creer que queda tiempo para recuperarnos /  sabiendo que la noche ya no dio más tregua a nuestro resultado enérgico / de las caricias”) resplandece la sinceridad, el yo arrebatador. Esta parte del libro nos enmudece (somos silentes y nos preguntamos , ¿por qué a mí?).

“Mirarse a los ojos, ampliar la sonrisa / y de vuelta a sonreír / Si esta última propuesta cansa, / no dejar de utilizar el cuerpo”. Todo un alarde; es volver al origen por si nos desviamos. Varias veces he leído el poema “Esculturas”; cada vez hallo una migaja más de sentimiento. Los trazos son tan perfectos que nos imbuimos. Vaya, por ejemplo, “él la modela / con salientes y prosas incluidos. / Ella se persigna ante su columna vertebral”. Por si faltaba poco lanza al aire “Toda yo creía en el amor. / Me obstinaba en creer en el amor”. Un destejer que apuntala, pero que anonada, cuando antes había escrito el dístico “Ahora vuelvo, no discurras más / en mi ausencia”. Bajó, y una vez saboreado el polen de la amapola regresó “hasta tu cuarto…/ y nos coseremos los párpados”. Toda una dicha que nos somete.

En el poema “De vuelta a casa” se arrinconan muchas verdades de las que huimos y no queremos comentar, preferimos el silencio, tal vez, para no molestar o no sincerarnos: “La cama está cansada del peso de unas sábanas / vacías, / sin roces ni caricias. Son viejas / y en ellas están escritos los versos de la última noche / en la que dormimos dándonos la espalda”.

Y así, verso a verso, Iria escancia su yo hecho carne y sabiduría para, otra vez, refrescarnos la memoria en su último poema “La ruta elegida” (“Cuando te detengas / a cariciar un detalle en la pared que duele. Cuando no te reflejes ya ni en los cristales…”). Es la existencia que nos devuelve y nos recuerda la ya clásica pindariana: “sé tú”. ¿Qué más podemos hacer?

Alfonso Sastre en el teatro Bellas Artes de Madrid

Después de tantos años, de nuevo, uno de nuestros grandes dramaturgos en el escenario. Sin duda, hablar del teatro español de la segunda  mitad del siglo XX  es referirse a dos dramaturgos: Bueno Vallejo y Alfonso Sastre. Ellos son los más conocidos, los más emblemáticos, los que abanderan nuestro teatro.

Esta tarde el grupo EL Barracón ha representado la obra Escuadra hacia la muerte. Es el símbolo del dramaturgo que estrenó en el año 1953, pero a la tercera representación se presentó la policiía militar para cerrar el teatro. Hoy, afortunadamente, podemos escuchar ese no a la guerra por su inutilidad. Con su teatro el silencio no es posible. A borbotones nos tiene que salir un SÍ o un NO cuando plantea conflictos de grandeza universal como son la libertad, la juisticia, la discriminción social. A. Sastre representa el inconformismo dramático

Mis felictaciones más entusiastas al grupo por su buen hacer y saber estar en las tablas; rayaron la perfección. Este año ha sido galardonado en el XVIII Certamen de Teatro de la U.C.M. 2014, de ahí que se haya representado en el teatro Bellas Artes de Madrid. Las palabras mandadas por el dramaturgo para la ocasión que se leyeron al final de la función emocionaron al público que correspondió con fervorosos aplausos.

Selectividad, 2014, en Madrid

Un año más nos hallamos ante jóvenes pletóricos de sapiencia que quieren demostrar en estos días una más que suficiente preparación para entrar en la Universidad. La dificultad no estriba en el ingreso universitario, sino en conseguir una calificación que les conduzca a los estudios que añoran. He ahí el dilema.

Tal vez, lo triste consiste en que se formen y después no encuentren trabajo y tengan que emigrar. La sociedad ha gastado muchísimos euros y exigen que con el trabajo sean devueltos; pero, asistimos a que estos estudaintes tienen que marcharse a otros países, que no hicieron nada por formarles y ahora se convierten en mano de obra barata. Algo habría que hacer; lo primordial es que se vayan los que nos han metido en esta situación. No es de recibo que estemos genuflexos ante unas personas que se creen dioses y los demás tenemos que perder lo humano.

El día primero, caluroso, desde las primeras horas, ni siquiera corría esa brisa, necesaria para refrescarnos. La ola de calor espero que no influya en las pruebas. Los correctores de Lengua y Literatura siempre decimos: ¡qué fácil!, y sin embargo, después observamos errores impropios de alguien que quiere acceder al templo del saber.

Apenas unas exíguas líneas-suplemento de Madrid, de hoy, del diario El País-, considerado entre los cuatro o cinco periódicos más importantes del mundo. Ayer, ni una, silencio. Y eso que uno de sus emblenmas al nacer fue “donde no hay cultura hay dictadura”. Todo un despropósito, un no saber la importancia de 30.000 jóvenes que desean entrar en el recinto de la ciencia. Y por si faltaba poco, en las líneas que dedica  hoy a la selectividad entre otras líneas se escribe: “Como curiosidad en la Prueba de ayer de Lengua Española…” No sabía que la prueba esté en el ámbito de la curiosidad; pero es que tampoco informa con rigor. A la prueba que alude se titulaba: “Comentario de texto de Lengua Castellana y Literatura”.  Más exactamente: “Lengua Castellana y Literatura II”.¡Cómo vamos a creer en el periodismo así! Son los periodistas que escriben de oídas, que no observan, que no se desplazan al lugar. ¿Ante qué periodismo estamos?

Al final de la tarde, la tormenta sobre Madrid nos trajo más lucidez. No sé al perodismo.

 

Fin de semana en Cuenca

Vover a Cuenca siempre constituye una alegría y más en esta época en que se reviste de primavera. El verso del poeta conquense “Aventura de cielos despeñados” siempre está presente.  La hoz del Huécar atrae; es como si alcanzaras el paraíso cuando vas coronando cotas y ver alrededor atletas que se afanan por mudarse a la izquierda o derecha para cobijarse en la sombra ante un día de solanera. Es la cuarta vez que participo y esta ha sido la que más calor ha hecho; es dura, pero, año tras año, nos damos cita-hoy, casi 1.500- cada vez más personas, y eso que los hoteles se aprovechan-suben hasta  un 50%-; sinceramente incalificable, cuando deberían estar agradecidos que miles de atletas invadan las calles, den vida, coman, cenen, desayunen y los regalos típicos que se compran; otros dirán: como todas las ciudades provincianas; pero es tanta la felicidad que se siente cuando entras en la meta que no nos arrecian los precios. Para los que no pudieron terminar la carrera ánimo, el próximo año seguro que lo conseguirán. Es una de las carreras más duras y luego el calor la hizo más dura si cabe. Sigue leyendo