Primera clase del 2º cuatrimestre

Como siempre-tengo por costumbre-espero a los alumnos de pie en la clase; lo aprendí del profesor Morales en un curso de Doctorado en la Universidad Complutense que versaba sobre El Quijote. No solo llegué a percibir la importancia suma que tiene la inmortal obra, sino también el respeto, el trato, la sabiduría, el saber impartir un curso a doctorandos sin que la tarima oprimiera harto difícil para otros/as.

El primer día, las alumnas/os están como arrobados por contemplar la imagen del profesor con sus movimientos bien en la tarima , bien sobre el pavimento; el pasear al explicar la teoría contribuye a que se vuelva a ese espíritu engendrador que se daba en la antiguedad cuando se impartían conocimientos.

La segunda parte de la clase nos acercamos al poema-como parte práctica de creatividad- “Tres recuerdos del cielo” extraído del libro Sobre los ángeles. El significado de los versos seleccionados sorprenden más allá de que el autor gaditano tal vez aluda a un trasfondo autobiográfico que desgajo para llegar no solo a la belleza del mismo, sino también si nosotros somos capaces de enhebrar nuestras señas de indentidad cuando descubrimos, como es el caso, la primera brizna amorosa (“Entonces, detrás de tu abanico, nuetra luna primera”).

Es el esfuerzo el que nos hace más personas; he ahí una parte de nosotros que no desarrollamos; solo queremos que el otro, en este caso el profesor nos lo diga, no que seamos copartícipes de una clase, y, sin embargo, tenemos que ser capaces de cambiar esa metodología.

Como creatividad de Rafael Alberti, aunque se valga del texto bíblico como imagen, como referente, crea, enhebra “No habían cumplido años ni la rosa ni el arcángel. / Todo anterior al balido y al llanto”. Es la máxima expresión para referirse a un época paradisíaca, anterior en la que no existía dolor, ni cumplían años las personas ni fenecían las flores.

Otro ejemplo del mismo poeta es cuando le viene a la mente la poesía de G. A. Bécquer para ensartar su propio pensamiento, que aún no se había iniciado en el amor o por lo menos aún no existía esa reciprocidad, no se había declarado lo que anidaba en su corazón (“Era la era en que la golondrina viajaba / sin nuestras iniciales en el pico”).

En la última parte de la clase (dos horas de duración) nos acercamos a un texto de Misericordia de B. Pérez Galdós, que solo escribir su nombre nos alumbra el vivir, la trascendecia y su actualidad; solo los alicortos pueden desmitificarlo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s