Guillermo de Torre. De la aventura al orden

Ayer estuve en la presentación del libro  con que titulo estas líneas en el Instituto Cervantes de Madrid. El presentador inició el acto con unas palabras confusas, ante las que se disculpó por no haber manifestado, al principio, lo que oímos casi siempre: que el director del Centro no podía estar presente. Seguidamente pasó a citar a los que conformaban la mesa. Fue positivo que solo dijera “Buenas tardes”, y no repitiera el sonsonete de otras presentaciones, que con afán, políticos, periodistas, “and so on”, nos martirizan con el manido”Buenas tardes a todos y todas”. Lo negativo de la presentación fue que dijera que Guillermo de Torre “era un desconocido”. Será para él, ya que “Guillermito”, como escribió Juan Ramón Jiménez, es nuestra voz más representativa del ultraísmo, no solo en España sino allende los mares. Intervino después el representante del Banco de Santander, como siempre leyendo una cuartillas. El contenido, el lector se lo puede imaginar.

Lo excelso vino con el académico Darío Villanueva que con verbo florido-¡aleluya!, no leyó- trazó un esquema enriquecedor, y ya desde el principio manifestó que si tuviera que exiliarse lo haría “a los años veinte”. Nos trazó un esquema sobre Guillermo de Torre para figurar en las mejores páginas literarias. El polen de las ideas como trampolín para encharcar lo literario como vasos comunicantes; el aire del tiempo como eslabón para conocer más y mejor; ante un público absorto desgranó toda una sabiduria tejida de palabras exactas; hacía tiempo que no escuchaba una exposición tan brillante. El pórtico lo puso muy alto para los otros dos que faltaban por hablar (A, Trapiello y D. Ródenas). Una de las ideas que ya pululan o que vuelven es que la creación incluye también la crítica; no tuvo ningún reparo en denominar el prólogo del libro, escrito por Domingo Ródenas, de formidable. No sin antes lanzar o recordar que la literatura es un territorio abierto, que más allá del lugar en que se produce la obra literaria existe el contexto, el aire del tiempo, para seguidamente nombrar al Premio Nobel (eso sí, con acento tónico en la “e”, no esperaba menos de una persona culta) W. Faulkner.

Gracias a la Fundación Banco Santander que nos regaló el libro a los que estuvimos en el acto.

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La consagración de un dramaturgo: Beckett

A S. Beckett (1906-1989) su consagración le vino por el teatro. De nacimiento irlandés pero de formación dramática francesa. Escribe su teatro en francés (“porque el inglés era muy fácil. Quería disciplina”, en Conversations with (and) about Beckett), y él mismo se encarga de traducirlo para la representación. La consagración de un dramaturgo

El teatro del absurdo y el teatro de compromiso

Con el teatro del absurdo se intenta dar una visión negativa de la sociedad. Durante la década de los cincuenta triunfó en Europa, y de aquí pasó a América. Se propaga lo absurdo de la vida con una concepción del mundo de angustia, miedo, muerte, vacío, soledad, incomunicación, para lo cual se valen de la expresión dramática con frases sin sentido, banalidades. El teatro del absurdo y el teatro de compromiso.

Las vanguardias europeas

Los primeros años del siglo XX se ven todavía oreados de las tendencias que tuvieron lugar en la segunda mitad del siglo XIX, sobre todo del realismo y naturalismo, aunque al lado brota y crece otra literatura. Esta literatura copó inmediatamente los primeros lugares, y los movimientos vanguardistas se fueron sucediendo. La nueva literatura rompía unos moldes y preconizaba otros; pero, al mismo tiempo, buscaba unas formas de expresión ante la realidad. Las vanguardias europeas

Skylight (A cielo abierto). ¡Admirable, Hare! ¡Admirable interpretación!Clase práctica

Ya es una constante en mi docencia que una de las prácticas sea fuera de la universidad. Esta vez con un grupo de la universidad Rey Juan Carlos. Estuvimos en el Teatro Español de Madrid, hoy,  4 de marzo-acabo de regresar del teatro-, a ver la obra de David Hare (1947), uno de los dramaturgos que más éxito tiene fuera de Gran Bretaña. El autor se siente cual Balzac, como si estuviera llamado a ejercer ese papel; es decir, ser notario de la actualidad. Si le hacemos caso, mantiene que hoy la gente joven en Inglaterra va más al teatro porque los autores contemporáneos se acercan a la realidad que ellos viven. Ha escenificado un tema controvertido en Inglaterra como es el anglicanismo en la obra Racing demon, 1990; o el tema de la justicia en Murmuring judges, 1991. La visión de un no creyente, con motivo de su visita a Jerusalem, lo aborda Vía Dolorosa (1998).Un tema candente, de actualidad, es lo que se ha denominado crisis; pues, él intenta llevar a la escena esa crisis financiera con la obra The power of yes (2009), lo que no hace el periodismo, por eso dice que su planteamiento es mucho más profundo que lo que se escribe en la prensa.

 Con puntualidad comenzó la representación Skylight ante un público atento y con el recinto lleno y en el que por la vestimenta olía a primavera y a aire amoroso. Es propio de los que se aferran a la vida con todo su significado; ¿qué otra cosa si no puede darse después de la celebración del Exultet del domingo pasado con que los cristianos celebramos el triunfo de la luz sobre las tinieblas? Si todavía alguien no piensa que  la vida es alegría, felicidad, no solo consigo sino con los demás es que está fuera de la realidad, del concepto en si de la propia existencia.

No se trata de una segunda oportunidad sino de desarrollar unos sentimientos que nos visitan y tenemos que ventearlos por medio de la palabra en todo su largor para después dar rienda suelta a una necesidad que nos oprime. La soledad  no es el camino; la felicidad está en el otro/a. Ambos se necesitan. Es una ayuda mutua. Pero, también, esa entrega la debemos hallar en nuestro trabajo; por eso en un momento de la obra, Kyra manifiesta: “Les ayudo porqure creo que necesitan ayuda”. Pero, en el fondo, ella también se siente feliz, se está realizando. Pero, lo más grandioso es el amor que se profesan a pesar de las dificultades dos personas. He ahí lo capital. ¿Pero, por qué no a “cielo abierto”?. ¿Por qué no lo ponemos encima del celemín para que alumbre? ¿Por qué no tocamos a gloria? ¿Es el sino de la condición humana? Desterremos la mentira, la hipocresía y enarbolemos nuestro enamoramiento; se tú, y deja las apariencias. Es el amor el que nos hace libres y más felices.

Al final de la obra, un público entregado aplaudió con fervor como hacía tiempo no veía. Mi más sincera enhorabuema a los tres actores. Rayaron la perfección. La próxima semana habrá tiempo con los alumnos/as de debatir la obra de un dramaturgo que lleva a la escena los problemas que nos acucian, cosa rara hoy. No me extraña que desde 1995 cuando se estrenó en el Teatro Nacional de Londres haya tenido tanto éxito.