El más grande entre los grandes: Galdós en el María Guerrero

Una afamado crítico-lo de “afamado” es un decir- escribía en una columna periodística que “Don Benito vuelve”. ¿Qué es eso que vuelve? Siempre estuvo, está y estará para los que entendemos la literatura como algo más que entretenimiento, mercado. Este mismo crítico aludía a lo de “garbancero”. Los que recogen esa expresión-no tienen otra-, de Luces de bohemia es no entender tampoco a Valle-Inclán; cuando las ideas son romas recurrimos a frases hechas, y además sin saber su origen, y sacarlas de contexto. Aprovecho esta página para algunos de aquellos que se han puesto el rótulo de “galdosianos”, que lo retiren o no lo nombren, bien sean españoles o extranjeros, sin que hayan comprendido al más “grande entre los grandes“, ni tampoco leído. He ahí muchos de los males de esta España que tan bien fue descrita por el novelista, periodista y dramaturgo de todos los tiempos.

Exposición “Galdós y la realidad” en el María Guerrero de Madrid

Hoy, estuve con un grupo de alumnos/as en el teatro María Guerrero. Se representó al Galdós viviente, al que le negaron el pan y la sal todos-progresistas y conservadores-, y cómo no el premio A. Nobel (por favor, el acento recae en la “e”; pronuncie como está escrito-en castellano y sueco- y no invente). Pero, si hay un premio NOBEL en lengua castellana/española merecido es el de Galdós; la academia sueca está en deuda, y no vale decir que fue la clase política la que no quiso; la academia debe estar por  encima de “cantamañanas”(que se apunten las excepciones, y los demás que callen, que es mejor). Hoy, Galdós estaría obnubilado al ver el panorama en el que nos desenvolvemos, y seguramente se preguntaría; ¿para esto dediqué toda una vida? A buen seguro que, hoy, sería postergado y, por supuesto, condenado por unos y por otros. ¿Es que alguien de los que defendieron y defienden el bien,  testigos de la verdad, se ha librado de la daga? Seguiremos soñando aunque sea en soliloquio continuo.

Me fui antes al teatro para ver la exposición “Galdós y la realidad”. Lo que más resalta son las fotografías del éxito de Misericordia que se representó en el mismo teatro en el año 1972. No creo que vuelva una respresentación tan excelsa  como aquella. Otro aspecto considerable es la primera representación de Doña Perfecta en 1896 con la adaptación del autor. La de hoy tenía una base de la novela, pero, a mi parecer la música no coadyuvó, ni tampoco la vestimenta de las primeras escenas pero, todo esto y otras formas, como lo poco que se percibe en cuanto transgresora, se debatirán en clase. Buena noche.

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