Presentación de un libro

Acabo de llegar de la presesentación del libro El poder de nuestra presencia del Centro Cultural Blanquerna de Madrid. Desde hace tiempo ya la sala de conferencias no se llena; sin embargo, en esta ocasión faltó poco. En realidad, fui porque lo presentaba F. Mayor Zaragoza, un hombre culto; no me defraudó, fue lo mejor. Me alegró que nos recordara la dicotomía conocimiento-libertad. Cómo la crisis la han generado la avaricia de unos, y la ignorancia de tantos. Que no debemos huir, sino plantar cara. Que el huir de nosotros nos conduce a dejar  de ser personas. Que estamos “confinados” territorialmente y espiritualmente.

Nuestro logtipo es “saber que se sabe”, que ya es hora de levantarnos, que la norma ha sido “que hemos puesto demasiados muertos en la historia”. Tenemos que reivindicar lo humano, lo más grande que tenemos juntamente con la libertad. Evocar presencia del ser humano, “que se nos ha negado continuamenente”. Hay que desarrollar un nuevo sistema de relaciones sociales, económicas, culturales en que la “capacidad de crear” sea nuestra bandera. Hemos estado demasiado tiempo timoratos, “sometidos, en silencio”. Hay que ser protagonistas, “ponernos en presencia” para poder crear. Y eso sí: sin que haya distingos entre mujeres y hombres; que la mujer se sienta copartícipe en todo.

Terminó con esas palabras que tantas veces he repetido en la docencia, en la investigación, en esta página “web”, como son conocimiento, solidaridad. El sigo XXI debe constituir un alborear que nos inunde con esa “presencia transformadora” en la que la generosidad cierre el triángulo para una nueva sociedad.

La autora del libro con su monotonía engolada, me pareció que desentonaba al lado del que fue  Ministro de Eucación. Sobraron esos 35 minutos desalentadores, pusilánimes, de una monotonía exasperante.

Un pensamiento en “Presentación de un libro

  1. Es ese ‘hacer humanamente’, contrario al ‘dejar pasar’ lo que busco todos los días, a mi alrededor, desde los casos más pequeños. Pero te sorprenderías al ver la cantidad de personas que prefieren no hacer nada. Personas de las que te esperabas totalmente lo contrario. Esa pasividad ajena y despreocupada…

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