Temas y técnicas narrativas en el realismo

 Lo primordial en la novela del siglo XIX es dar una imagen de la vida en la que se descifrará tanto la realidad externa como la individual. Si lo que se pretende es reflejar la vida tal cual es, la suma técnica realista consistiría en llegar a la verosimilitud, a la reproducción exacta de la realidad. Para conseguir este objetivo, el escritor debía estudiar la realidad exterior con la misma imparcialidad que se estudian, por ejemplo, las ciencias físicas. Por eso los novelistas tenían en cuenta los métodos de observación de las ciencias experimentales, se documentaban de los aspectos más nimios para llegar a captar los ambientes, la sicología de las personas y, en general, el entorno de la estructura novelesca. Un ejemplo famoso es que Flaubert consultó tratados médicos para describir la muerte por envenenamiento de Madame Bovary (1856), y, al mismo tiempo, con su novela reflejó el triunfo del realismo como movimiento literario, que consistía en reflejar fiel y objetivamente la vida y su entorno.

Los rasgos técnicos más importantes de la novela realista que  nos llevarían a la captación totalizadora de la realidad son: 1º Objetivismo. El novelista se convierte en notario de la actualidad, pero sin renunciar a tomar partido con sus ideas a través de algún personaje. Todo lo contrario del romanticismo en el que prevalecía el subjetivismo. 2º Narrador omnisciente. El narrador de la novela realista es el único que conoce y explica todo. 3º. Descripción. El novelista tiene buen cuidado en situar a sus personajes y de ahí que recurra a descripciones minuciosas del entorno y también de la apariencia de los mismos, sobre todo, físicamente. 4ª. Sicologismo. Lo interior también es abordado y al novelista del siglo XIX le va a preocupar. No podemos olvidar que una de la vertientes de la novela del siglo XIX es la novela sicológica. 5º. Contemporaneidad. La novela está concebida dentro de un marco concreto como es la sociedad contemporánea. De ahí que su carga ideológica sea uno de los rasgos definidores hasta conducirnos, en buena parte, a la novela de tesis. 6º. Idioma hablado. Los novelistas trataron de acercarse a la lengua de la gente en la calle, en el trabajo, en el hogar, etc. En definitiva trataron de recoger la lengua diaria.

 En la segunda mitad del siglo XIX surgió una obra titulada Introducción a la medicina experimental (1885) de Claude Bernard en la que desarrollaba la idea de que la conducta humana vendría determinada por la fisiología humana. Este pensamiento comenzó a desarrollarse en la literatura y vino en llamarse Naturalismo. Emile Zola (1840-1902) lo concretó en La novela experimental (1880) y Los novelistas naturalistas (1881). Pero el Naturalismo no sólo se circunscribe a la novela del siglo XIX; fue una nueva concepción del mundo de la que podemos extraer las siguientes ideas fundamentales: 1º. Cientifismo. Se consideraba a la ciencia experimental como trampolín de explicación y análisis del hombre y de la sociedad. Y en la novela los personajes deben responder según las circunstancias y la influencia que tenga la herencia.  2º. Socialismo. El Naturalismo se oponía al arte burgués y defendía una sociedad igualitaria en que las condiciones de vida se asemejaran; de ahí que se mostrara implacable contra las ideas capitalistas y mostrara su rebeldía ante el mundo constituido. 3º. Materialismo. El hombre sólo era visto bajo el prisma material y, por consiguiente, se desechaba o no se tenía en cuenta lo espiritual. No creían en un “alma” desgajada del cuerpo. El hombre no pasa de ser un organismo. 4º. Determinismo. La persona humana no puede ser libre porque todo está condicionado por la estructura biológica -su anatomía que marcará su destino y, a su vez, estará determinada por las leyes de la herencia- y los condicionamientos que rodean al individuo como son la clase social o la época histórica. Todo ello nos llevaría a reducir nuestra libertad.

Como consecuencia de todo esto la novela naturalista se sintetizaría en un didactismo claro. Lo fundamental sería lo ideológico. No se escribiría para el puro divertimento sino para denunciar; en una expresión descuidada en la que predominaría la jerga coloquial y, en general, el habla popular; en una minuciosidad descriptiva. Se da una máxima importancia a la observación y a la documentación. No olvidemos que el arte debe ser una reproducción exacta de la realidad; en un pesimismo para poder explicar las leyes de la herencia y en los ambientes ruines y míseros para poder denunciar las injusticias sociales.

El realismo que asume la estructura social del liberalismo burgués, en general, aunque denuncie algunos aspectos, da paso a una corriente naturalista, radicalmente revolucionaria y antiburguesa e imcompatible con cualquier creencia religiosa. Pero también surgen movimientos estéticos como el parnasianismo y el simbolismo. Ambos se dan en Francia. El parnasianismo proviene de la publicación de una antología poética llamada El Parnaso Contemporáneo, publicada en 1866, 1871 y 1876, y en la que se dieron cita Stéphane Mallarmé (1842-1898), Leconte de Lisle (1818-189) y Charles Baudelaire (1842-1867), los grandes defensores de este movimiento. Este grupo se remontaba a la poesía de los siglos XVI y XVII francesa, y abanderaban un arte que huyera de la inspiración poética procedente de la intimidad de cada día. En la tradición buscan los temas fundamentales y, por ende, desechaban la relación entre el arte y la vida diaria.  El desarrollo de este movimiento está a caballo entre 1830 y 1880. Se buscaba otras formas de vida. Sólo la belleza y el arte tenían sentido. Deseaban que el arte tuviera plenitud per se. Por consiguiente esta deshumanización aparente no equivaldría al alejamiento de lo humano, sino que añoraban otros planteamientos que poseyeran todo lo que hasta ese momento se había perdido y aglutinara, al mismo tiempo, nuevas ideas.

El simbolismo dura más bien poco, desde 1870 a 1880. Este grupo surgió del parnasionismo. Pretendían una poesía pura, no contaminada, y tenían como axioma la palabra. Un lenguaje que recogiera todas las posibilidades humanas, en el que cupiera las sensaciones, los sueños y los sentimientos del poeta. Las relaciones entre la música y la palabra era primordial. En este ámbito destacaron las figuras: Arthur Rimbaud (1854-1891), Paul Verlaine (1844-1896) y Jean Moreas (1856-1910).

4 pensamientos en “Temas y técnicas narrativas en el realismo

    • En su momento, ya respondí a otro/a lector que me reprochó lo mismo. La Academia de la Lengua, hermano, admite ambos (psicológico y sicológico). Estuve, al tanto, de los debates sobre la aceptación sin “p”; pero, la Academia es democrática y a pesar del académico Rodríguez Adrados se llegó a esa conclusión. Y cómo no, leí también el artículo publicado en el diario El País por el profesor Rodríguez Adrados y no me convenció, y menos los adelantados en Sicología que levantaron en demasía la voz, como si el mundo se cayera; no creo que tenga tanta importancia. Cada uno es libre de aceptar lo que emana de la Academia, pero un docente tiene que estar al día.

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