De Diario anónimo a Ropa de calle

En esta página hice un canto al poeta José Ángel Valente con el título “poeta recobrado”, una vez terminada la lectura de su Diario anónimo, Gutemberg, 2011. En estos días acabo de terminar Ropa de calle. Antología poética (1980-2008), Cátedra, 2011, de García Montero. Solo tienen en común  la poesía como pan que nos alimenta. Valente es más profundo, más interior, más intelectual. Sin embargo, García Montero ya se le conoce con el marbete de “poesía de la experiencia”, y, quizá, su poesía sea más sencilla, más cercana a las gentes que pululan por las calles.  Pero esto poco importa; lo primordial es que la poesía nos llene, nos inunde de pensamiento, de conocimiento, teniendo siempre presente la expresión machadiana “palabra en el tiempo”.

     En realidad, yo ya había leído bastante de la poesía que viene recogida en la Antología desde Y ahora ya eres dueño del Puente Brooklyn (1980) hasta Vista cansada  (2008). Pero, un libro que me llenó fue Completamente viernes (1998), por lo menos algunos de sus poemas; por encima de todos destaco “Hombre de lunes con secreto”, quizá porque sea el más amoroso. El comienzo: “Este lunes de abril templado y diligente, / muy de mañana sin haber dormido”, nos invita a la lectura, a la entrega, a buscar la esencia, a  libar el mejor tú.

Consciente de ello, lo puse como lectura obligatoria a jóvenes  19-20 años. Por el debate que suscitó a buen seguro que también la lectura les confortó. Entonces, los alumnos /as  que tenía en clase sumaban 170, en cada curso, y eran tres. Al ver después la segunda edición del libro, pensé entonces que había contribuido a su expansión. Hoy, en el Espacio Común Europeo los cursos son de 80 alumnos/as.   Pero, he de añadir también que del poema, al que hago referencia, no me gustó el último verso “Buenos días, soy yo, he terminado”. A mi parecer demasiado frío, quizá distante. Otra frase, otro sintagma, hubiera dado más sentimiento, más cercanía. Ahora, con la distancia, al volverlo a leer, tengo la misma impresión. Claro, pero esto forma parte de la subjetividad lectora.

La introducción a la Antología no me ha llamado, en demasía, la atención, pero sí un libro que leí hace tiempo de Laura Scarano, Las palabras preguntan por su casa. La poesía de Luis García Montero. Madrid, Visor, 2004. Es lo mejor que he leído de la poesía del poeta granadino, ya afincado en Madrid, lejos de los problemas que a veces  acarrea la docencia. Tal vez, por eso, la introducción me parezca alicorta, más allá de los destellos que atesora en algunos párrafos.

Del libro Vista cansada (2008) se han seleccionado los más humanos; son memorables los poemas  “Rafael Alberti”, “Colliure” y “Aniversario”. Este lo destaco por la fuerza amorosa que desprende después de tanto tiempo; no sé si se puede entroncar o relacionar con el poema al que he aludido del libro Completamente viernes. Creo que debe existir. Si es así, el amor es completamente “tú”. ¿Qué son si no los versos “dejando de ser yo / para llamarme con tu nombre, / mientras escucho la verdad del mar / y pienso en el futuro“?

2 pensamientos en “De Diario anónimo a Ropa de calle

  1. Me gustan los últimos versos que has citado.
    Me apunto los títulos de las antologías para próximas lecturas. Yo estoy ahora con la “Segunda antología de la poesía china”, la cual te recomiendo, por Marcela de Juan -una mujer verdaderamente interesante-, quien tradujo algunos de los poemas de la “Antología poética de la dinastía T’ang” -solamente unos pocos, pues se vio obligada a escoger entre más de 48.900 poemas compuestos por unos 2.300 poetas.

    La verdad es que es una pena lo poco que nos ha llegado de la poesía china, y de su literatura en general, que la mayoría de las veces viene bañada por la idea tan tópica del exotismo lejano, de los laúdes y de los proverbios orientales. Creo que, evidentemente, hablamos de algo exótico, pero me gusta que este libro que te menciono no la trate bajo el tópico, sino bajo el velo que hay que descorrer hacia algo muy sencillo a simple vista, pero que guarda en su modestia y en su sencillez mensajes que perduran en la quietud del tiempo, mensajes de uno mismo en lo pequeño y grande de las cosas, en el universo.

    -Versos de Li Po, que nos recuerdan a la poesía de Manrique: “los hechos y los hombres viajan hacia el morir,/ como pasan las aguas del río Azul a perderse en el mar”-

    Tendré que escribir sobre ello más a fondo. Te he escrito ya mucho y aun así sigo con cosas en el tintero.

    ¡Ya ves lo que me apasiona la cultura oriental!

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