Una sonrisa pasajera

Ya estás petrificada en el árbol,

sagrado, fértil, estrellado.

Donde vayas serás identidad,

hierros de esclava, sin agravios,

pensamiento prisionero,

aunque lo escribiste en  agua,

llevas la memoria de los pocos días,

andados. Las invenciones no caben

en lo acertado, y en el trato, menos

el engaño, pero el futuro no es nuestro.

Fue una sonrisa pasajera,

me hilvanó de tal manera

que quedé preso.

Creí en otro cielo,

no hubo respuesta.

-Te hablé.

-Que sí, sí.

Apretaste mis manos.

Te recordaré,

solo fue una sonrisa pasajera

y una desilusión.

Lo entiendo.

Agitada por el viento querrás romper

de un manotazo el pensamiento

silente, turbador.

Sé tú, nada más.

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“Que descanses. Llámame/por la noche, si te destapas”

Aunque ya dejé mis apretadas ideas la misma noche de la presentación en esta página “web” del libro Camas de hierba de H. Acebo, vuelvo porque es un deber para los que creemos, somos sentimientos; es un don que hay que aprovechar cuando  vida y literatura se hermanan.

Escribí que su ópera prima tenía como vector el dístico que encabeza este canto. Tantas veces lo he recordado que me veo en la necesidad de dar cumplido al pensamiento que me aprisiona. En realidad, los versos encierran, además de cercanía amorosa, sentimientos, lejanía, pero en ningún caso frialdad, como la expresión que ya he comentado en otro foro: “hablamos, cuídate”, después de una ducha. Esta es la peor frase que puede recibir alguien que ama en aquel contexto en que se dijo; la otra/el otro necesita algo más; lo que decimos o pensamos destroza a uno/a el sentimiento como alma. En aquella ocasión hubiera sido mejor el silencio, o apretar la mano, si no da la sensación de que solo es una necesidad física sin más, que todos necesitamos; pero, otros/as desean no solo el cuerpo sino también el alma. He ahí el problema, pero, ¿debemos exigirlo?

La comunión sería lo ideal, pero qué lejos está, sin que el otro/a se percate.Perdemos la confianza porque exigimos todos los días “dime que me quieres”, como cansina juventud. La exigencia nos envuelve de tal manera que nos convertimos en egoístas. Cuando la duda nos embarga preguntamos, ¿me quieres?, no es el carácter imperativo de la primera; ahora es saber si soy querido/a para tomar una decisión, o mantenerlo en secreto hasta que  nos convenga; o solo decir la verdad interiormente, y pronunciar lo contrario. Sé sincero/a , ¿cuántas veces lo hemos hecho incluso ante   el altar?

La expresión “que descanses” es poética, es querencia. Es el dar y el recibir, va más allá de lo puramente material. “Llámame” estaría en el mismo campo semántico, pero la condicional “si te destapas“, la carga significativa es tan grande que nos sobrecoge, nos inunda de sentimientos, es el final de la entrega, es la fusión del cielo y la tierra. Es siempre a tu lado, es el sentimiento hecho carne.

Baldía espera

Esta mañana te vi canéfora blanca,

distante, con ese viento

autosuficiente, crecido,

sabedora de que

intuías el pensamiento.

Ni siquiera me dejaste decir:

¡qué arrulladoras vienes, qué esplendente!

Tu luz te la has llevado

pero, el alba prosigue arrullando,

ebria de una espera que no llegará,

ni cintura, ni manos.

I missed you.

Baldía espera, solo

espíritu, aleteo,

¿para no acabar nunca?

Sé feliz en tus cumbres.

¡Aleluya!

Se disputaron tu nombre

al abrigo de fuego solidario,

qué más da la A. que la J.

Te llamó en la época

del alma, sigilosamente.

Te tendió la mano. Ven.

No entres en el olvido,

en la maldad, en la doblez.

Risueñas flores primaverales

adornaron tu cajita

blanca; rubíes celestiales te acompañaron.

Tu espíritu pervive.

¡Aleluya, aleluya!

Hoy, no

Solo una sonrisa mañanera

cuando la luz no termina nunca,

llegabas, henchida de juventud,

de plenitud, cada miércoles.

Hoy, no.

¡Qué miras!, me decías.

¿Recuerdas? Tus ojos se

clavaban; tu mirada penetrante

lo inundaba; buscaba la palabra

verdadera, el aroma de la lucidez.

Tú que fuiste luz, cirio

esplendente; vuelves la espalda,

y te vas, también, ¿hacia la luz?

Me dio miedo,

miedo a perderlo todo,

a no extasiarme con tu sonrisa,

qué importa tu figura,

cuando respiras anhelo, alegría, primavera.

No digas adiós

it´s better so long, so long

like the holy tree